Padres Emocionalmente Competentes
Los niños de hoy están expuestos a una gran cantidad de situaciones que van desde una dinámica familiar diferente hasta problemas sociales que no corresponden a su edad y que los hacen conocer información que los inquieta. Por otro lado la influencia que ejercen los medios de comunicación ocasiona que muchas veces se creen estereotipos y creencias respecto a modelos ideales de belleza, de comportamiento, de poder, de dinero, de éxito y de fama.
Ante lo anterior los padres debemos ganar una serie de habilidades emocionales que nos permitan acercarnos a nuestros hijos para ganar su confianza.
Los planteamientos siguientes pueden ayudarles a considerar aspectos importantes en la convivencia con sus hijos:
• Observar, escuchar y estar pendiente de todo lo que ocurre alrededor de ellos es primordial, pero ofrecerles modelos en nuestra convivencia familiar de paciencia, respeto, comprensión, ayuda y cariño es aún más importante y la forma segura de que ellos rechacen cualquier situación que atente su dignidad.
• Conocer que cada hijo tiene un temperamento diferente nos tiene que hacer comprender que el diálogo y la cercanía que se establece con cada uno de ellos tiene que ser diferente, esto no significa que las reglas cambien sino el cómo las hacemos cumplir en cada uno de ellos.
• Entre los 6 y 12 años estamos en etapas formativas en las cuales ponemos cimientos importantes en la confianza, seguridad y por consiguiente en el acercamiento de los hijos para comunicarnos muchas cosas, esta es la razón por la cual si los ayudamos al control de sus emociones negativas a través del diálogo y la práctica de valores antes de los golpes, la crítica y las malas palabras les ayudamos a tener recursos para desarrollarse emocionalmente y la tranquilidad de platicar con sus padres lo que les preocupa o resulte mal. Esto no significa eliminar sanciones por actos inadecuados.
•Cada uno de los adultos tenemos un carácter formado, sin embargo la inteligencia emocional nos dicta que formar hijos nos compromete a un crecimiento constante para cubrir sus necesidades emocionales a la vez de educarlos con amor y firmeza. El compromiso de evaluar nuestro temperamento y carácter es primordial porque el comprender y reconocer el de nuestros pequeños se hace posible a partir del conocimiento del nuestro.
• Los niños buscan de sus padres, acercamiento; calidez a través del contacto físico; soluciones claras del cómo resolver sus problemas; armonía en la convivencia familiar; tiempo para jugar o convivir con ellos; interés y tiempo para que los escuchemos o acompañemos en sus intereses y paciencia y ayuda cuando algo les cuesta trabajo.
“Los niños comienzan por amar a los padres. Cuando ya han crecido, los juzgan, y, algunas veces, hasta los perdonan” Oscar Wilde
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